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Joaquín sufrió dos exilios durante la Guerra Civil, el primero en Catalunya y el segundo en Francia. Después se vio obligado a trabajar como esclavo de los nazis en el muro del Atlántico. A pesar de que su hermano murió fusilado en la toma de Madrid y su padre en el campo de exterminio de Mauthausen, el testimonio vital de Joaquín Gálvez a sus 83 años es optimista, lúcido y cargado de erudición.
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